LEVIN Henry (1909-1980)

Journey to the Centre of the Earth (Viaje al centro de la Tierra) (1959: 7.0)

1) Es verano y en el autobús Cáceres-Madrid nos ponen, sorpresa, Viaje al centro de la Tierra. Hace calor, mejor ser humilde y admitir limitaciones:

2) No se puede estar en todo ni asimilar información fresca, suficiente y fidedigna sobre cualquier tema, así que unos y otros vivimos de medias verdades, de suposiciones y de anécdotas, propias o prestadas, que elevamos a categoría universal. Tópicos vulgares o tópicos de biblioteca, pero tópicos al fin y al cabo. (Eduardo Mendoza, en una última de El País; Sebald ligero)

3) Estrafalario Levin: crea situaciones de anti-narración, como el harpa de los Hermanos Marx. Un cine muy raro; y de Verne, de curiosidad científica y pasión abnegada por comprender el mundo, conquistar nuevas fronteras.

4) El científico James Mason (como el Dr. Frankenstein y Jekyll), está al servicio dela Ciencia y de su propia ambición. Se encadena el film al cine de exploración y viajes como El tiempo en sus manos, cine kitsch de decorados reincidentes que miman y reivindican su artificio:

5) El arte de su ficción, la diversión de entretener, sin más, mediante el cine.

6) El arte de Levin es excéntrico. El humor es insospechado, desarmante, absurdo; los elementos visuales, ¡esas setas!, rozan el surrealismo figurativo. Ese humor: Mason y su ayudante comunicándose con un pato. Levin consigue un tono equívoco: no se sabe si se tomaba en serio la aventura.

7) Precursor de filmes de aventuras-cartón sin grandilocuentes efectos especiales: Indiana Jones, The Goonies (que es casi un remake). Hoy el film sería una locura de informáticos, con chistes como de American Pie, ay...

8) Ingenuidad colorista, optimista, enfatizada. Personajes correctos y postizos. Elementos que hacen de este cine “cantoso” un soplo de aire fresco. Ahora hay que “sabérselas todas” y “ser gamberro”. Levin era otra cosa.