AMELIO Gianni (1945-_)

Le chiavi di casa (Las llaves de casa) (2004: 9.0)

1) Mi anciana tía Pilar ha muerto. En su esquela ella había planeado incluir cuatro citas católicas, y aquí están conmigo. “Esperanza del creyente”:

2) Mas Dios encarece su amor para con nosotros, porque siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros (Rom. 5:8). Es imposible devolver ese amor. Cómo superar, batir una muerte por “nosotros”, “aún pecadores” (¿dejaremos de serlo?). Dios sublimó su amor dándonos a su hijo. Un hijo sano, inteligente, valiente, que muere, entre dolores inhumanos, por nosotros. No es tan fácil entender, añorada tía, este sacrificio. Espera.

3) Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre si no por mí (Juan 14:6). Nuestra vida es una metáfora de Cristo, un tránsito hacia otra vida mejor. Sin este recorrido, único válido, no nos preservaremos en el Más Allá. Cristo en primer plano, pero en segundo plano está Dios. Entiendo.

4) No os aflijáis como los demás que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios por Jesús tomará consigo a los que durmieron en Él, esto os decimos como palabras del Señor (1ª Tes. 4: 15-16). Sufrir para vivir después. No hay que estar tristes, como los ateos. Merece la pena el esfuerzo, la solidaridad, el desinterés, dar la vida por otros. Así, con esa esperanza en la vida terrena, ganaremos la Otra. Otra.

5) Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque haya muerto, vivirá, y todo el que vive y cree en Mí, no morirá para siempre (Juan 11:25-26). Creer en la resurrección para no morir nunca, la ambiciosa eternidad.

6) Esta pieza, tía Pilar, te la dedico, pues aun muerta no morirás en mí para siempre. Mas el sustrato que me queda de tus citas solemnes, idealistas, creyentes, es emotivo y casi ateo: no las creo como “fin” pero me sirven como noble enseñanza de vida, de presente. Una vez más, gracias.

7) Las llaves de la casa. Amelio se anuda a la tradicción italiana de Olmi, La habitación del hijo de Moretti: esfuerzo, análisis, paciencia, comprensión, dolor, sacrificio. Sin la “finalidad” como recompensa: ese ganarse el Cielo.

8) La recompensa es desinteresada, en este mundo, o acaso es un “deber”, como en todo humanismo. La convivencia, las ideas de libertad y justicia, de familia y de perdón son imposiciones que nos mejoran; o mejoraban.

9) La esperanza del creyente (y del no creyente en “eso”) es mejorar nuestra vida y la de quienes nos rodean. Un cierto sufrimiento, tía, lo sé válido.