WALSH Raoul (1887-1980)

The Thief of Bagdad (El ladrón de Bagdad) (1924: 8.0)

1) 2005, Bagdad. Ataques, coches bomba, terrorismo y guerras justas. ¿Quiénes son hoy los ladrones de Bagdad y el príncipe mongol? ¡Caliente!

2) En los años 20 existían en los EEUU otras concepciones exóticas y más pacíficas de Bagdad. El ladrón de Bagdad es como monumento una catedral: vertical, altísima; altares, sacerdotes, ofrendas. Como espectáculo es un circo “mudo”: payasos, equilibristas, bestias, trapecistas, trucos mágicos...

3) Y un héroe, D. Fairbanks, no tan exótico. Vestuario de rapero, chulo de reggaeton: pulseras, collares, pendientes, patillas, bigotito, tatuajes.

4) La elasticidad de Fairbanks se adapta al carácter musical del film.

5) Sus gráciles movimientos tienen tanto de trapecista como de ballet. Ahora nadie se mueve con ese flexible atrevimiento: no es verosímil. Eso de poner a un tipo pegando ágiles saltos se considera anti-natural, raro, cursi, gay.

6) El plano general ha perdido vigencia como unidad, es sólo decorativo: la confusión narrativa de hoy (en la puesta en escena y edición) está asumida con naturalidad: hace uso de estrategias del anuncio, las series televisivas, los videos musicales, las consolas. El espacio “auténtico” como axioma respetuoso de representación figurativa ha caído en desgracia por ignorancia o desprecio. Una lástima, para el cine. Y para lo que no es cine; pues somos figura y reflejo, bombero y jovencita salvada de las llamas: “Los bomberos de Madrid”, Alfanhui; la punta necesita al martillo como el martillo a la punta.

7) El código abierto y grandioso del cine de aventuras ya está en 1924. El uso de decorados y efectos especiales sorprendentes nos sumergen en la graciosa evasión, la magia de estar y no estar, lejos del horror de mi explotador cole, aguantando a niños de papá, hijos de la gran Play Station.

8) Los señuelos y trucos empleados hoy “cantan” pero así son nobles: no te dan gato por liebre, no esquilman espacio real. Walsh, acróbata arquitecto.

9) Los comerciantes y el dinero: no. La gloria del hombre de acción: sí.