COCTEAU Jean (1889-1963)

La Belle et la bête (La bella y la bestia) (1946: 7.0)

1) El coloquio de Qué grande es el cine y The Story of Film de M. Cousins coinciden en que La bella y la bestia de Cocteau es una película que viene de Méliès: imaginación desbordada, trucos visuales, recrearse en los aspectos mágicos, ocurrencias relativas a decorados; simbolismo, fauna y flora. Ya.

2) Aún hoy algunos intelectuales, más bien de derechas, rechazan la idea dinámica e histórica de que unos hechos se alimentan de otros. Realidad y ficción filmada se estructuran y diseñan mutua e irremediablemente.

3) Estos días en Francia hay una gran revuelta urbana, la violencia se extiende y arden cientos de coches. J. M. Martí Font (El País) cita fuentes del gobierno francés que señalan que los delincuentes no interpretan sus actos, pues “los daños colaterales no entran dentro de su campo de visión, es como si jugaran a la Playstation”. Varios de los detenidos por la policía habían grabado las escenas de violencia que ellos mismos protagonizaban.

4) “El efecto mediático de las imágenes de los coches incendiados es una mecha que se retroalimenta”. A los policías los llaman “smiths”, por un personaje de Matrix, esa película-símbolo del vacío, la moda neo-barroca.

5) La bella y la bestia es casi barroca. Cocteau no duda en hacer obvias las estrategias de creación de “magia” en este entretenido cuento de hadas.

6) El coleccionista y Átame: en la primera el secuestrador era un reprimido sin vuelo, en la segunda el secuestrador “persuadía” a su secuestrada, mediante el hábito de la forzosa convivencia, de que su amor era verdadero. O más bien: el amor nació de la rutina de la compañía impuesta, con la compasión como ingrediente útil para acrecentar el sentimiento amoroso.

7) En la costumbre se basa la relación entre Bella y Bestia. El final es cáustico, moderno. La ex-bestia J. Marais pregunta: “¿Eres feliz?”.

8) Y ella responde sin convencimiento: “Tendré que acostumbrarme”.

9) Esta película ornamental y plástica no promueve violencias ni irrealidades, pues se distingue muy bien de la realidad. Algún nefasto cine francés contemporáneo (El pacto de los lobos, etc.) juega con fuego pero negará cualquier participación en las quemas de coches: “pues la violencia está en la sociedad”. Y aquí volvemos a los intelectuales de derechas...