PREMINGER Otto (1906-1986)

The Man with the Golden Arm (El hombre del brazo de oro) (1955: 8.5)

1) El magnífico Sinatra es adicto a la heroína y, cuando sale de la cárcel, vuelve a las andadas. Toca la batería, juega a las cartas: se la juega siempre.

2) No era, ciertamente, un funcionario de rutina y manzanilla, sino un pobre diablo extraviado en un mundo inabarcable. Un buscavidas: su esposa está en silla de ruedas, conoce a Kim Novak y, como es normal, se enamora. Y por ella y con ella y gracias a ella, a ese amor no tanto posesivo e interesado como natural y generoso, abandonará su “caballo” y su “mono”.

3) Desde el presente (tan aprovechado como sociológico y paternalista) se dirá que sí, que muy interesante la película, pero que la representación del yonqui enganchado a la heroína ahora resulta anticuada, sin actualidad.

4) Imagino esas adicciones materializadas por una mayoría de jóvenes talentos actuales (un Meirelles): miles de planos por segundo, movimientos de cámara truculentos, distorsiones a mares; y así acercarse al “alma” del adicto, representar mejor su estado de ansiedad y desesperación.

5) Preminger juega al juego de la distinción, la minuciosidad, el detalle, con el fin de que podamos mirar a Sinatra, Novak y Eleanor Parker a los ojos:

6) Y así pensar por nosotros mismos... Lo contrario de lo que algunos jóvenes genios gustan ahora de hacer: embarullar. Sus marcas de fábrica: Impacto, Cutrez, Escatología, Culebrón, Parodia, Cachondeo.

7) Han asumido que el espectáculo de la fealdad es bello y que la fealdad de lo terrible es espectáculo. Premio para Preminger: supo reinar a lo grande.