RUDOLPH Alan (1943-_)

Trouble in Mind (Inquietudes) (1985: 9.5)

1) Por 1,99 euros hace unos meses compré (en un mercadillo de DVD situado en el interior de la estación de tren de Tarragona) Inquietudes.

2) A bote pronto, y así ha de ser el bote, Trouble in Mind es mi película favorita de los años ochenta. Mañana, no sé... ¡Pero qué dos euros!

3) Fat City: la maravillosa balada de K. Kristofferson, la película de Huston. La derrota, la victoria pírrica, agarrarse a lo que hay a mano. La injusticia de las pequeñas justicias, la mínima risa previa al negro pozo. Fat City: la solidaridad y algún clasicismo de bondad y equilibrio devolvían ese trozo de cultura cinematográfica al cauce de lo fiel a sí mismo. A lo comprensible.

4) No así Trouble in Mind. Kristofferson busca su identidad, la tranquilidad de la mujer joven que le haga vivir lo que se perdió entre rejas. Para volver a soñar y que el cigarro sepa a cigarro y no a espera y disparo. Él tiembla.

5) El final es de Blade Runner sin replicar, dentro de este mundo: equívoco, múltiple, con espejos. Deformación de lo honrado y lo dulce; pero aún es posible la salvación tras los crímenes y el universo de horterada, grito, nihilismo y complejidades estéticas que, en los 80, evitaban ser optimistas con rebeliones conscientemente políticas como el 68 o sexuales como el 69.

6) Lo esencial era buscar un lugar donde dormir, sin querer ganarse a todo el mundo. Pues sólo es seguro lo inmediato; la soledad era esto: no aquello.

7) Rudolph recoge el caos, color, moda, equívocos y realidades múltiples:

8) Con un cine de ráfaga y estilización más confiado al montaje que a la puesta en escena y, dentro del montaje, al incontenible ritmo, que marca la moral de Trouble in Mind, que rellena su vacío y vacía sus grandes temas.

9) Vidas de unos personajes que pelean entre los surrealistas y cambiantes tiempos y la eternidad de lo que nunca varía: los instintos, avatares, ambiciones, errores humanos. Alucinante pieza cinematográfica que nada tiene que envidiar a lo mejor de los Coen, Kar-Wai, etc. Cine de estilización y ráfaga, ya digo, que se anuda más a Godard que al resto. Y que el resto.