ALLEN Woody (1935-_)

Match Point (Match Point) (2005: 9.0)

1) Match Point significa, en tenis y otros deportes, punto de partido. El jugador que gana en ese instante ha derrotado al contrario. Es el momento crucial del partido, el decisivo, cuando la victoria se acaricia pero la derrota aún es posible. Punto de partido: una metáfora poderosa.

2) Bergman, Mankiewicz, Hitchcock. El “carpe diem” o trama sobre cómo algunos personajes luchan por su placer y felicidad; y el suspense de los diversos puntos de partido que juega el personaje principal. Este jugador (y todos somos jugadores) ha de decidir si arriesga en el servicio, si sube a la red, si retrocede al fondo de la pista o se atreve con una suave dejada.

3) Gloriosa combinación: cristalino análisis de sentimientos y aguda síntesis de intereses. Película muy suya pero inevitablemente extraña, menos cómica, más pausada y profunda y sin el Allen actor. Sin New York.

4) Las reglas del arte. Para la clase alta el arte es un acto social sin más allá. Un entretenimiento de prestigio. ¿Lo cree así también Allen? Quizá.

5) El arte oficial no promueve cambios. La ópera o las pinturas abstractas de la Tate Gallery son adornos finos y cromos caros de la sociedad de consumo. Pasatiempos distinguidos pero inofensivos: reflejan una posición social o unas ambiciones; es arte subvencionado. ¿Es así el arte de Allen? No.

6) Pero en Match Point, muestra fabulosa y filosófica del arte del azar y del azar del arte, Allen admite que la vida supera a la ficción. La vida familiar y social se basa en una estabilidad económica y sentimental, en dura pugna. El arte pasa frívolo por la ventana mientras montamos en el tren de la vida.

7) La felicidad: pasión, renuncia. El castigo del crimen puede ser ninguno; si hay suerte. La hipótesis del policía, real como la vida misma, es descartada por inverosímil: parece una ficción, una pieza de arte para distraer.

8) Obra enorme, menos ligera y divertida que otras de este genio. Fatalismo de Bergman: el tiempo transcurre, nos marchitamos, la muerte acecha. Elegancia sardónica de Mankiewicz. Truculencia milimétrica de Hitchcock (Crimen perfecto, Marnie). Siempre hay perdedores en el juego de la vida.

9) Por mucho que queramos controlar la bola desde el fondo de la pista, el factor suerte (que, por ejemplo, le permitió a Rijkaard permanecer y triunfar en el Barcelona) es indisociable del juego. Incontrolable. Lo cual no es óbice para percatarse de que Allen busca esa suerte a través de su talento.

10) Hay que contar con el cara o cruz, nos guste o no. Puntos de partido.