ARMENDÁRIZ Montxo (1942-_)

Obaba (Obaba) (2005: 2.0)

1) En la presentación madrileña de Oliver Twist hace un par de semanas, su director Roman Polanski declaró a un diario (El Mundo):

2) “Soy terriblemente académico, sí. ¿Es eso malo? La verdad es que no sé cuándo empezó a hablarse de lo académico en tono despectivo.” Obaba es terroríficamente académica, pero no una “narración clásica”, como escribe B. Hermoso en ese periódico. La narración clásica es Hawks: ir al grano con armonía, la armonía de ir al grano. Funcional puesta en escena al servicio de los personajes, montaje prudente al servicio de la historia.

3) El clasicismo no es pedante ni brumoso. Lo académico: peyorativo, institucional, solemne, oficial. Producto elaborado con el sello de la calidad y el prestigio. Criterio de autoridad. Obaba es cine radicalmente académico.

4) Demorado en la nada argumental y estética, basa su pretendido encanto en el diseño de personajes enigmáticos. Todo es previsible, de cartón, se percibe el ensayo rutinario, el método. Ni rastro de sabor, color, subversión.

5) Un cine relamido, satisfecho de sí mismo. Avalado por su denominación de origen (la literatura de Atxaga) y por su premiado director y su equipo.

6) Obaba me ha molestado desde el minuto 2: me pareció "o-boba". Abandoné la sala en el 45:

7) Nunca me había ocurrido. Me estaba esperando, por suerte, el partido del Barça. Lo opuesto a Obaba: este Barça juega con entusiasmo, compromiso, inspiración, ritmo los 90 minutos de partido... Pues la primera parte de Obaba es de 2ª división, entrenador Armendáriz.

9) Película sin personalidad, sin mirada, de complejos progresistas. Énfasis infantiles, vacuo misterio, triquiñuelas sonrojantes. La idea de “imagen necesaria” de un Bresson o, sin ser tan santos, del cine clásico, no existe. Cine acomodado, tristón, amigo de sus amigos, que son casi todos. Es inviable que sea la mejor película española del año. Obaba es un descomunal fracaso, un erróneo esfuerzo por volver al ruralismo mágico frecuentado hace 25 años, que construía símbolos y recogía la herencia de los perdedores del franquismo; con rabia, ternura, motivos personales. ¿Y ahora qué?