BERGMAN Ingmar (1918-2007)

Smulstronstället (Fresas salvajes) (1957: 9.0)

1) En Smulstronstället la historia o guión y los personajes son elementos a través de los cuales el espectador recibe una lluvia de ideas. Es un cine de ideas, no de acción ni emociones puras. Hay espectadores que rechazan este tipo de cine; están en su derecho. Pero hay espectadores que lo rechazan sin conocerlo: eso es vagancia o deshonestidad, según los casos.

2) Las emociones, por supuesto existentes en los personajes y paisajes, se expresan a través del filtro de la imagen-idea y del diálogo-idea. La imagen es simbólica, conceptual. Los diálogos no son realistas como el pan nuestro de cada día sino discusiones filosóficas y teológicas. A lo más terrestre que llegan es a la bronca bienhablada y locuaz. Cine de ideas, ¿y por qué no?

3) No es un cine a lo Ford ni a lo Hitchcock, ni a lo Buñuel ni a lo Godard: por hablar quizá de los cuatro grandes; con Bergman, acaso los 5 magníficos.

4) Pero en los momentos más cálidos y solemnes ronda el fantasma de Ford. En las pesadillas y ansiedades (en ese estar en el lugar equivocado) se adivina una inyección letal de Hitchcock. Y veo a Buñuel en los elementos más próximos al socarrón surrealismo. Y de Godard, ya ni hablemos:

6) Libertad narrativa en Fresas salvajes; vaivenes, flash-backs, digresiones, salidas de tono en el trayecto en coche, bruscos cambios de género, ambigüedad y niveles de interpretación, rabia por romper con la convención del cuento. Estos componentes relativizan la solemnidad y la ternura, debilitan la pesadilla, el suspense, el surrealismo. Ahí ya asoma Weekend.

7) J. Siclier (traducido por Vila Selma) concluía que frente al absurdo de la existencia hay “una salida, por frágil que sea: el amor, y una especie de fraternidad, puramente existencial... con la especie humana”.

8) Mi enseñanza, a partir de este cine de ideas y emociones depuradas o reprimidas, es el famoso “aprovechemos el presente”. De un año antes es Seize the Day, la fabulosa novela de Saul Bellow que veo cercana a este Bergman. El fascinante Tamkin le dice al anti-héroe Wilhelm:

9) “I want to tell you, don’t marry suffering. Some people do. They get married to it, and sleep and eat together, just as husband and wife. If they go with joy they think it’s adultery.” Tamkin era un fascinante embaucador.

10) Ay, mi vida en este tiempo que se escabulle mientras garabateo estas líneas. Así, mi acto de escribir sólo merece la pena si la vida que ahora no vivo se escabulle a su vez al papel, a la pantalla, al lector. ¿Al lector?

10) Hoy ha terminado, tras más de diez años en Televisión Española, el programa Qué grande es el cine. Muchas gracias desde aquí. De ahí salí. Y qué grande es Bergman.