STEVENS George (1904-1979)

Shane (Raíces profundas) (1953: 8.5)

1) En pocas películas la estrella y a la sazón héroe aparecerá menos tiempo en pantalla y en posiciones tan adyacentes: apartado, indiferente, silencioso, pasivo. Así es el pequeño Alan Ladd, alias Shane, en Raíces profundas, un western luminoso, bastante superficial pero irresistiblemente atractivo.

2) Todo western (según J. Cawelti en The Six-Gun Mystique) sucede en algún lugar del Oeste, cerca de la frontera y en un momento histórico en el que saltan chispas entre el orden y la anarquía. Y todo western incluye alguna persecución, caza o búsqueda (“pursuit”).

3) El héroe se ve envuelto con gente de un poblado, que necesita su habilidad con la pistola pero que rechaza su violenta y criminal forma de vida. Este héroe termina abandonando el poblado cuando ha hecho “justicia” con su pistola, beneficiando a unos campesinos que, sin su concurso, se habrían visto obligados a dejar sus tierras, si no habían muerto antes.

4) Alan Ladd, cuando es preguntado, afirma que no busca “nada”. Nada.

5) No tiene objetivos; es un pistolero tímido en mostrar sus destrezas, incapaz de asentarse en un territorio limitado, una familia. Shane es el individuo sin raíces profundas, que ha de continuar su camino, su “destino”.

6) Es así admirado por el niño de la familia, atraído por un personaje más lejano y misterioso que su valiente padre, y sobre cuyo rostro embelesado y curioso descansa la cámara tantas veces durante la película.

7) Shane no es un prodigio en ambigüedad y aventura, pero sí una película que funciona a las mil maravillas, rodada en unos paisajes bellísimos.

8) No contiene la hondura moral ni la unidad estética ni la complejidad artística de un Ford o un Hawks, acaso un Mann, pero quizá por esa misma razón es plato de gusto en todo momento y lugar, para ti y para mí.

9) Los valores de la civilización debieron en muchos casos imponerse por las armas, empuñadas por los más rápidos. Seres inadaptados, impotentes para el amor e inhabilitados para la risa, el trabajo constante y la estabilidad emocional. Dejan atrás la admiración de un niño, el amor irresoluto de una hermosa mujer y el mito. Una vida disfuncional, rezan hoy los manuales. Pero, ¿y por qué los manuales rezan?