RAY Nicholas (1911-1979)

The Savage Innocents (Los dientes del diablo) (1961: 8.5)

i) Aliento humano: “verle las orejas al lobo”. Pero la película se llama en castellano Los dientes del diablo. Las fauces de ese diablo, el hombre blanco, amenazan a los inocentes salvajes Anthony Quinn y Yoko Tani, esquimales.

ii) The Savage Innocents quiere ser documento y comprensión de la vida del esquimal, tan alejada de nuestras coordenadas. Alegato en favor de la inocencia salvaje de estos seres, comedia de costumbres, película de paisajes inhóspitos (aquí la impresionante nieve eterna, el hielo del Polo) y film de acción y aventuras, con un héroe, Quinn, y su chica “tonta”, Tani.

iii) Como documento esta obra falsea aquel purismo que reclamaba Bazin en “Montaje prohibido”, uno de sus artículos en Cahiers. No vemos en el mismo “espacio”, al mismo “tiempo”, al hombre y a las focas, al hombre y al oso.

iv) Bazin: “Tan sólo hace falta que la unidad espacial del suceso sea respetada en el momento en que su ruptura transformaría la realidad en su simple representación imaginaria” (traducción de J. L. López Muñoz).

v) Montaje postizo, realidad imaginaria; transparencias que hoy nos alejan del producto. Pero Ray quería insuflarle un aliento de cambio y pérdida.

vi) Eran ya los 60: la corrupción del salvaje viene por las armas, la bebida, la música, el comercio, la religión, los libros, la cultura. Casi nada.

vii) Corrupción de la salvaje inocencia; acaso el mismo Ray se considerara corrompido por coproducciones, estrellas, espectáculo, bombo, platillo.

viii) The Savage Innocents se desarrolla en una frontera cercada con romanticismo inocente: así lo vemos. Esa huida al fin del mundo, siendo casi imposible escapar de la corrupción del cuerpo y del alma, parece un alegato de rabiosa alegría, un manifiesto vital e idealista. Una puerta abierta al sano relativismo cultural: lo que aquí va a misa en otro lugar se desconoce o es perjudicial para la salud. Adelanta The Savage Innocents propuestas que en ese decenio se propondrían revisitar los relatos, recomponer las tramas, revisar las actitudes hacia los otros, agitar la historia de los pueblos.

ix) Ray, con su gloria o fracaso, no dejó de ser Autor; pese a su corrupción:

x) Eso de que a buenos ratos el film se parezca más a un olvidado título de Joseph Pevney con Rock Hudson que al Nanook del titán Robert Flaherty.