WISE Robert (1914-2005)

The Haunting (La mansión encantada) (1963: 8.0)

1) La mansión encantada, o La guarida, pertenece según Sarris al cine de R. Wise de técnica “afectada”: es más elaborado que expresivo. Vale pero...

2) Se asume que el cine superior, el arte superior, es aquel que toca más la fibra humana, que es más espontáneo y auténtico: expresa realidades exteriores o interiores del ser humano, así suscita emociones. Ya pero...

3) Estar de acuerdo con Sarris: The Haunting es terror majestuoso, no muy terrorífico pero, menos aún, adobado con sobresaltos, parodia o “camp”. Poco que ver con House on Haunted Hill de Castle, House of Usher de Corman (menos redicha), The Shining (el horror matemático por fuerza toma forma, por forma toma fuerza), la reciente The Others (talento técnico, táctico).

4) Más relación guarda con Psicosis, aquí con personaje femenino. El juicio de Sarris es pertinente: la elaboración de Hitchcock no es jamás gratuita ni majestuosa; con precisión obstinada se encadena a la trama y a la psicología difusa del personaje, Anthony Perkins. Wise no es Hitchcok; vale pero...

5) Wise opta por sobrios efectos de cámara y de movimiento, en el insigne decorado de la casa encantada, y por ruidos o gritos que refuerzan la espiral de tensión y “expediente X” que caracteriza la mansión. Los personajes son misteriosos estereotipos, la historia avanza poco, se demora en cotilleo.

6) El principal aliciente es el diseño del espacio: pasillos, techos, paredes, escaleras, camas, fantástica elaboración. Otro reclamo son las simples pero así evasivas relaciones entre los personajes: relaciones de poder, siempre.

7) Escasa identificación de los personajes con un público admirado por los estupendos efectos de suspense, no aterrado, ni falta que hace. Los primeros minutos semi-documentales o prólogo son de una fluidez vertiginosa.