KUROSAWA Akira (1910-1998)

Rashomon (Rashomon) (1950: 10.0)

1) Con Weekend, Badlands, El manantial de la doncella, Carnival of Souls, L’Atalante, Little Shop of Horrors, Cul-de-Sac, Deliverance, The Brood, Paris Texas, Violent Cop o Pi: grandes descubrimientos en mi último año y medio de cine. En la lista, con esas y otras siete u ocho, incluyo Rashomon.

2) Kurosawa, pese a ser japonés, no se alinea con Mizoguchi y Ozu sino con otros genios; con Welles y Scorsese, por ejemplo, autores de cine impulsivo, violento, recortado a mordiscos, irregular, guiado por intuición y vísceras.

3) Con Rashomon y en 1950 empieza un cine. A la altura de otros cines que iniciaron otras tendencias: la lúdica y aguda de Lubitsch, la analítica y obsesiva de Hitchcock, la grandiosa y lírica de Ford, la insultante y caprichosa de Godard. Pese a alinearse, a trozos, a trazos, con la de John Ford (y con Eisenstein), Rahomon se desliga de todas ellas, también de Welles, aunque Akira comparta con Orson una vena orgullosa, levantisca, profunda, cortante, desconfiada, shakesperiana, temerosa, ritual. Casi nada.

4) Rashomon, desde el principio (solemne percusión e incesante lluvia, la primera imagen de vivísimo movimiento, un personaje en su afilado caminar por el bosque), se anuncia como un cine de dentellada y furiosa cólera.

5)  Cómo se coloca la cámara frente, detrás y al lado de sus personajes, o en distanciados fueras de campo, cómo juega con niveles de representación.

6) Niveles de verdad y equilibrio: el que cuenta, el que cuenta que otro cuenta, el que escucha y duda. Rashomon es una modernísima y virulenta representación de las debilidades, las rapiñas, los intereses del hombre.

7) Quién es desinteresado o generoso. Cómo empujan ella y él, con sus palabras, miradas, buscando defender sus maneras de vivir. Cómo empujan los contadores de la historia, tratando de perpetuar sus modos de vida (la felicidad o seguridad) para evitar el absurdo, la nada, la intemperie.

8) Leo estos días la novela de A. Pérez-Reverte El pintor de batallas y veo que libro y película son anillo y dedo, no sé cuál anillo y cuál dedo. Así habla el alucinante Faulques, enfrentado al amenazante Markovic:

9) “Pues fíjese. Cada vez que me tropiezo con un superviviente, me pregunto de qué fue capaz para seguir vivo.”  Y dice más adelante:

10) Digo que somos malvados y no podemos evitarlo. Que son las reglas de este juego. Que nuestra inteligencia superior hace más excelente y tentadora nuestra maldad...

11) Cine paradigmático de estimulante brío e incomparable sapiencia, Rashomon es un tratado sobre el Mal y sus supervivientes, un poema airado acerca de las reglas del juego vital y social, una gloriosa alegoría sobre la tentación, la culpa y el miedo, que definen las reglas del caos.