ALMODÓVAR Pedro (1949-_)

Volver (Volver) (2006: 9.5)

ALMODÓVAR SIEMPRE VUELVE

 1) Creo recordar unas palabras de Julio Llamazares, cuando Almodóvar ganó el Oscar al mejor guión original por Hable con ella, que expresaban su desagrado por la concesión del premio. Venía a decir, el autor leonés: cómo es posible que premien un guión tan deslabazado, parcheado, implausible.

2) Y hace nada el guionista Rafael Azcona contestaba en una entrevista que el mejor guión es aquel que no se nota, que desaparece (integrado) debajo de la película, oculto bajo el peso de las imágenes que cuentan la historia.

3) Y recuerdo también palabras afines del director Fernando Trueba, señalando que el cine, o el mejor cine, era un apéndice literario.

4) Llamazares, Azcona y Trueba representan una aproximación al cine, al guión, opuesta a la de Almodóvar. Y radicalmente distante, por extensión, de Godard, Pasolini o Fassbinder, pero también diferente a Kurosawa, Ford, Walsh, Hitchcock, etc. ¿Billy Wilder, Woody Allen? Por ahí irán sus tiros:

5) Pero los grandes filmes de Allen y Wilder no lo son por sus desaparecidos guiones (papeles), sino por la plasmación personalizada de los mismos.

5) Así Volver seguirá sin gustar, al menos sin contentar plenamente, a los amantes del cine entendido como habilidosa ilustración de guiones, convertidos de esta forma en los reyes del mambo.

6) El escritor G. Martín Garzo, por contra, aplaude el film desde El País por ser un alegato sobre la “bondad” y por apartarse del “costumbrismo plano” y el “naturalismo negro”, las dos lacras del cine español; cuánta razón lleva.

7) Describe Garzo cómo la exageración almodovariana es una forma de celebrar la vida, no de degradarla. Acaso ésa sea la clave de Volver.

8) Almodóvar se mueve en tendencias que no desean coser el guión con la ambición del camuflaje perfecto, el remiendo integrado, el zurcido que pasa desapercibido pero realiza su función. Almodóvar reivindica los hilos de colores chillones, destacados sobre el gris o el pastel de la tela descosida:

9) Bruscos cambios de tono y ritmo. Presencia de la astracanada en el medio de la dulzura. Irrupción del disparate en una escena tierna o triste. Superposición del chiste negro sobre el momento más hondo. Hilos chillones. Pero en Volver las puntadas sin hilo van ganando terreno. En todo caso:

10) El estilo Almodóvar seguirá molestando a muchos, pese a que Volver lo estará congraciando con tantos (que se emocionarán con este insólito e innegociable tributo a la bondad, la resistencia, la generosidad infinita de las mujeres). Un Almodóvar en estado impuro, como siempre, por suerte para seres rotos y descosidos; una obra que nos conmueve, o que nos zurzan.