TRUFFAUT François (1932-1984)

Baisers volés (Besos robados) (1968: 8.5)

1) Si Besos robados es un beso de Truffaut, entonces Weekend es un corte de mangas de Godard. Si Besos robados es una caricia irónica pero sentida, entonces Weekend es el grito sarcástico del sin-sentido. Si Besos robados es una ligera, dulce y nostálgica historia de amor, entonces Weekend es un impulsivo, egocéntrico e irritante ensayo de odio. Si Besos robados son las estrellas, con Weekend nos hemos estrellado. Pero es que Truffaut:

...era querido, le nominaban y ganaba premios, 2) así que será que... algo tenía. Y tiene: la frescura inenarrable (pues hay que verla y percibirla) del movimiento cinematográfico más alucinante del cine, aquella Nueva Ola francesa: sus condimentos humorísticos, guiños emocionantes, juvenil  soltura, digresiones locuaces, descaro intrigante pero comprensible. A Truffaut le encantaban los besos y esta película es un beso de Truffaut.

3) Siento una inevitable decepción cuando comparo la trayectoria de Truffaut con la de Godard; y me da rabia decepcionarme, porque no es justo.

4) Porque a mí cada film de Truffaut me engancha, me pone un nudo en la garganta y me hace creer en la vida y en el cine, por ese orden, que era el orden de Truffaut. Lo cual no es óbice para que aquellos filmes de Godard sean apariciones intempestivas, como un recordatorio coherente, punzante y heterodoxo de la aberrante gestión económica que se esconde detrás del negocio cinematográfico y sus construcciones de imágenes que (y no hace falta ser Baudrillard) nos crean y democratizan. Bendita democracia.

5) Será impropio, y calculo que a Truffaut le habría disgustado, meter a Brecht en esta pieza de besos y risas robadas, pero aquí está, Madre coraje:

6) “En un buen país no hacen falta virtudes, todos pueden ser corrientes, medianamente listos y, si me apuras, hasta cobardes.” Traduce M. Sáenz.

7) Creo que es un dictamen sobre el pensamiento y sentimiento de Truffaut:

8) Estamos acá para ser felices. Cierto que podríamos progresar más, luchar por mayores derechos y libertades y tirarnos los trastos a la cabeza.

9) Pero justo es también alegrarse por las virtudes de un país al que le va más bonito que a casi todos. Truffaut aspiraba a alinearse con la Francia corriente, medianamente lista y, si me apuras, hasta cobarde. No hay de qué culparle, porque, amigo, si una chica guapa se acerca y te quiere dar un beso, te lo da, se lo devuelves y disfrutas. Aunque después no ocurra nada: ni escena de cama, ni futuro. Sólo el café de la tarde: eres muy majo, pero...

10) Dilema: ¿es mejor quedar como amigos u optar por el corte de mangas?