OZU Jasujiro (1903-1963)

Ohayô (Buenos días) (1959: 8.5)

1) “Comodidad” y “molestia” son dos palabras importantes en Buenos días.

2) Todo aquello que puede mejorar nuestra vida, hacerla más cómoda, alegre o interesante, puede también perturbarnos, ocasionarnos molestias. Es el caso de un aparato de televisión, caballo de batalla en Ohayô, reclamado por unos niños que se niegan a hablar hasta que sus padres no se lo compren.

3) Sin la televisión, el “sumo” y el béisbol son inalcanzables. Una molestia.

4) Unas familias de clase media forman el mínimo escenario social de Ohayô, donde Ozu se siente a su vez cómodo, emplazando la inmóvil cámara en los hogares y sus alrededores, observando cómo las familias resuelven sus pleitos, negocian sus intereses y, en fin, pasan el rato.

5) Todo pleito e interés pasa por el filtro del lenguaje. Por entonces, dramaturgos occidentales como Beckett, Ionesco y Pinter desmontaban la lengua escrita y hablada, que derivaba en repeticiones, impotencia, absurdo, amenaza. Ozu propone algo similar, pero con mayor ligereza y aceptación. La ironía del japonés radica en admitir la necesidad de las fórmulas de cortesía como manera imperfecta pero útil de comunicarse, adaptarse.

6) La readaptación de los niños a su campo familiar y social es consecuencia del éxito de su estrategia. Negarse a hablar les reporta el beneficio del pasatiempo televisivo. Ozu, tan sutil como sencillamente, hace un llamamiento a la cordura democrática. Sus imágenes límpidas y armónicas son un compendio de conformidad ante las leyes no escritas del mundo.

7) Uno no puede ir contra todo, ni rebelarse por norma. Sí puede, en cambio (si al menos reconoce las cosas buenas que merecen la pena conservarse), ir arreglando las deficiencias del día a día, ir apuntalando la convivencia:

8) Empleando el lenguaje como medio, no como fin: para relacionarse civilizadamente con los demás, haciendo un cálculo de comodidades y molestias, para que las primeras superen a las segundas.