FULLER Samuel (1912-1997)

Shock Corridor (Corredor sin retorno) (1963: 9.0)

1) Los temas 58 y 61 de mi temario de Oposiciones tratan la novela en los EEUU y Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XX. Siglo sin retorno.

2) Heller, Vonnegut, Pynchon y Burgess por ahí aparecen. Y en teatro hay gente como Beckett, Pinter, E. Bond, D. Hare y J. Arden; y tras Tennessee Williams está Albee. Quién teme a Samuel Fuller. Yo, tras Shock Corridor.

3) Antes que Alguien voló sobre el nido del cuco y La naranja mecánica de Kubrick, Fuller registró y explotó el calibre pernicioso y político de la locura, como mecanismo de control y disposición social interiorizada.

4) El hábito sí hace al monje. Si la mona si viste de seda, atención: acaso deje de ser mona. El cuerdo, que confía en sí mismo y en sus legítimas ambiciones en el mundo del periodismo sensacionalista (ahora tan en boga en la España derechista), se vuelve demente por contagio, por circunstancia.

5) La cuestión es: cualquiera puede perder el juicio si le juntan con las personas adecuadas, si le practican electro-shocks, si entra en una lógica del día a día donde las fantasías futuras y las frustraciones pasadas se dan la mano y se transforman en rutinaria pesadilla. Y uno llegará a olvidarse de lo que fue. Porque terminamos siendo nuestros alrededores.

6) Shock Corridor es puro cine. Sus contagios literarios son los de su época: monólogo interior y desconfianza, alucinación y amenaza, paranoia y locura, rebelión contra ataduras. Un cine sin arco iris tras la gravedad, o quizá tal  arco iris se ha instalado en la mente del loco, antes cuerdo o periodista, que ya no ve lo que hay, o sólo ve lo que ha aprendido. Y balbucea, ridículo.

7) Corredor sin retorno es una apuesta por el cine como punzante calambre y tratamiento de choque; de primer plano seco y obsesivo, de espasmo, grito, ensoñación, zozobra, infantilismo. El hombre se convierte en conejillo de indias de su deseo, en mera trampa para sí mismo, deformado por blancos hospitales mentales y formado por la negra prensa amarilla. Grises forever.

8) ¡Aquellas líneas de Dementia 13 (ver)! ¡Eran sin duda para Shock Corridor!

9) Confiar demasiado en la propia mente es el pasaporte hacia la locura.