BROOKS Richard (1912-1992)

Blackboard Jungle (Semilla de maldad) (1955: 7.0)

1) Semilla de maldad, película que en los años 50 adelantaba lo que Rebelión en las aulas y Mentes peligrosas (tres filmes resultones) nos enseñaron después sobre indisciplina estudiantil, es una película que hace medio siglo ya planteaba dos paradigmas de entender la educación.

2) Por un lado estaba el concepto ilustrado, indiferente al contexto de los alumnos, representado por el viejo y cínico profesor: ha dimitido de cualquier pretensión de acercarse a sus conflictivos estudiantes; se conforma con despotricar sobre la imposibilidad de la educación.

3) Por otro lado está nuestro héroe, Glenn Ford, que se esfuerza por comprender la situación social de los alumnos, haciendo suya la ahora común (y excesiva) premisa de que “todos los alumnos son diferentes”.

4) Esta segunda visión, la del héroe que finalmente “se hace” con la clase, sostiene que hay que motivar a los alumnos, bajar el nivel de conocimientos y anteponer el compromiso cómplice al distante y cortés respeto.

5) Tal actitud suele considerarse de izquierdas; en España se plasmó en una ley de Educación de hace quince años, la controvertida LOGSE.

6) En la prensa de estos días, artículos de Jiménez Lozano y L. Goytisolo (ABC y El País) priman la perspectiva ilustrada, en un sentido:

7) Se inculcó hasta tal punto la obligatoriedad de ser optimistas educadores, asiduos a la pedagogía, la psicología evolutiva y las necesidades especiales, que quizá se nos han traspapelado los tradicionales Conocimiento y Cultura. Términos que, sin apellidos relativistas, han adquirido connotaciones negativas: tradición, imposición, esfuerzo. Y lo que eran unos refrescantes y útiles principios, acaso se nos hayan vuelto camisas de fuerza que no nos permiten luchar justo contra la indisciplina o la actual desmotivación.

8) R. Brooks promueve el debate con Semilla de maldad. ¿El mal? Cine acartonado, pasado de rosca en cuestiones de exageración dramática, barata sociología y retrato de personajes, pero muy revelador como síntoma.