HAWKS Howard (1896-1977)

Monkey Business (Me siento rejuvenecer) (1952: 8.5)

1) Monkey business significa fraude, embrollos, barrabasadas, tejemanejes.

2) El director de 56 años que dirigió Monkey Business no tuvo reparos en rodar con monos. Cary Grant está a sus anchas volviendo a los años estudiantiles de cabra loca. Tampoco Ginger Rogers parece incómoda como nena repipi y traviesa, haciendo el ganso. Y a Marilyn Monroe no le importa ser la ingenua mujer-objeto, enseñar la pierna, lucir trajes ceñidos.

3) Gente adulta que se comporta sin seriedad durante hora y media de metraje, para al final, así lo hacen Grant y Rogers, admitir: mejor quedarnos en la edad adulta, mejor agarrarnos a lo bueno que tenemos. No necesitamos rejuvenecer para disfrutar más. Se sonríen, se besan, epifanía feliz.

4) 90 minutos de comedia admirablemente absurda, ligera y delirante: me siento rejuvenecer. Una película sobre monos que mezclan fórmulas químicas y sobre individuos-fórmula que se mezclan como monos. Una fórmula “screwball” que guarda una linda reflexión sobre la pareja que ha perdido la química:

5) Las vidas son lo que son; buscarle tres pies al mono, como al gato, nos regala unos ratos de jovialidad y desbarajuste, pero luego es una asnada.

6) Mejor un agridulce pájaro de madurez en la mano que irresistibles bandadas quiméricas volando. Así es Monkey Business: jovial, desmadrada, retrato de imperfecciones y desarreglos que esconde un jugoso aviso. Las vidas son lo que son, sí, pero en nuestra mano está darles un poco de azúcar.

7) Oyendo estos días las mofas solemnes de los conservadores españoles en torno al proyecto Gran Simio, que desea proteger a esos animales de tratos abusivos, me pregunto si esa gente no debería guarecerse de los omnipresentes tertulianos, ponerse el DVD de Monkey Business, tomarse un respiro y concluir que aquí, salvo Marilyn, todos somos contingentes.