ORDUÑA Juan de (1900-1974)

Cañas y barro (Cañas y barro) (1953: 8.5)

1) Muchos jóvenes asumen que Internet, móviles, microondas, grandes superficies, tapas, Fórmula 1 y Mujeres desesperadas son las reservas instrumentales de España. Apetece contrarrestar tanta estética electrónica y desodorante, contra el olvido, viendo Cañas y barro, de Blasco Ibáñez.

2) No quiero pegarte, hijo, porque Dios nos ha dado la palabra para entendernos y no ser como los animales. Es preciso que le tomes cariño al trabajo y no hagas el vago todo el día. Eso no lleva a nada bueno.

3) Esto le dice el padre al hijo adolescente Tonet, muestra inequívoca de que bajo el franquismo la procesión también iba por fuera. Lucidez total.

4) “Los hombres tienen puños para trabajar, no para buscar pelea cuando se les agria el vino.” El padre reprende a su joven hijo borracho. Valentía.

5) “¡De algo tenía que servirme ser sacristán!”, exclama el tonto del pueblo, alegre con la botella en la mano que le ha regalado el cura. “No comment”.

6) “El mundo está lleno de injusticias. Si tú dices: ‘no quiero desear a la mujer del prójimo’; la gente grita: ‘¡que la desee, que la desee!’. Y cuando la deseas, eres tú el pecador y ellos los prudentes.” Modernidad absoluta de tales líneas, contra la hipocresía. La realidad no es esencial: es relacional.

7) Venimos de esa cultura cinematográfica admirable e irresistible de Cañas y barro, sin barras ni estrellas. Los personajes son todos pecadores. Obra visceral que retrata la ambición, la soberbia, la pereza, los celos, la envidia, la cobardía, la gula, la codicia, la lujuria. Entre el agua, las cañas y el barro se adivinan indicios de Amanecer. La huella del primer Visconti, social y física, de obsesión y tierra que tiembla, brilla por su presencia.

8) Pero se ha propagado, en los últimos tiempos, la idea de que la vida ha de ser fácil, igualitariamente fácil y feliz para todos en la misma proporción, un disfrute gratuito y sin contrapartida de los bienes de este mundo, desprovisto de luchas y ayuno de esfuerzos.

9) Palabras de G. Salvador (ABC), que elogia el deporte como reserva moral. Pero nuevos escándalos de dopaje arrojan dudas sobre tal moral dictamen.

10) Ah, nuestro cine también se dopa con trasfusiones de calimocho, si se compara con éste de Orduña: intensidad dramática, espléndido retrato de personajes, sublime carnalidad de los cuerpos. Un Reserva cosecha del 53, como Condenados de Mur Oti, con la que comparte visiones naturalistas. Si es que el naturalismo incluye a Dios; con la boca pequeña, al menos.

11) Éste es un Orduña Gran Reserva.