ORDUÑA Juan de (1900-1974)

Alba de América (Alba de América) (1951: 2.0)

1) Finales de mayo, 30 grados en la calle, ambiente veraniego, minifaldas, escotes vertiginosos, sudor, relax, leo el AS tras mi partido de squash.

2) Llego a casa y se me ocurre ponerme Alba de América. Nadie me obliga a estos cilicios, pero me había animado con Orduña tras Cañas y barro...

3) En los primeros minutos ya me percato. Antonio Vilar, Cristóbal Colón para Cifesa, va a lo suyo. No entiende la esencia del diálogo y suelta ensimismados monólogos. Mientras sus interlocutores lo miran, él posa sus ojos en el horizonte. El amigo Cristóbal se aparece como un santo terrenal, cuya misión en este mundo es descubrir nuevos mundos y dar la tabarra.

4) Este cine es un castigo, es el polen “indoors” que contrarresta mi recuerdo de bonitas piernas y lindo sol; el desequilibrio entre lo que hay dentro y lo que hay fuera es abusivo. Pero todos llevamos nuestra cruz: Alba de América es obra impertérrita de guión literario, en absoluto pulido con una idea cinematográfica, sino recitado tal cual por Colón y los demás pinzones. Qué dicción la de aquella gente. Y qué adicción a los oropeles de todo signo.

5) Orduña y Cifesa pusieron su empeño entero en retratar a un Cristóbal idealista, profeta y agobiante: qué retahílas de adjetivos hiperbólicos, verbos floridos y abrumadoras aposiciones; qué picores... Uno se queda maniatado por la provincia acústica de Alba de América, a la par que imbuido por la atronadora iconografía que representaba una España imperial arrojada y honesta que expulsaba al moro, la Españaresabiada, corajuda y creyente que enviaba a Colón a alta mar... ¿para mantenerlo lejos de la orilla? En fin, sigo más tarde, salgo un rato a la calle. A ver cómo está el tema.

6) Ya retorno al hogar tras unas humildes viandas en fondas de mal vivir.

7) Cómo expresarme: Alba de América es cine mega-refitolero, rimbombante hasta la médula,  patriótico sin atenuantes, beato hasta la náusea, rendido a todos y cada uno de los poderes fácticos. Señor Orduña, este cine sonroja.

8) Cine de drama y épica desangrado a fuerza de hachazos: onomatopéyicas adiciones pedagógicas, colosales atropellos históricos, sosa santurronería.

9) A ratos me cansaba y hacía zapping: sórdidos cotilleos, estruendosas americanadas, “manga” erótico, contactos, retorcidos seriales violentos...

10) A veces no hay dónde esconderse, ni la pantalla ofrece alegría o belleza.  Qué pesadilla este Colón, un Hamlet cantamañanas, y que me perdone William. Tengo cuerpo de Bresson. O mejor, de Tinto Brass. Fuera este cáliz. Sobredosis de Orduña.