LANG Fritz (1890-1976)

Fury (Furia) (1936: 9.5)

1) Pasa Furia como una exhalación ante mis ojos. Combina portentosamente el profundo análisis con el imán de atrapar al espectador en un laberinto.

2) Atrapado en un laberinto está el personaje del asombroso Spencer Tracy. El laberinto de la insaciable sed de venganza y una criminal paradoja:

3) Él ha de hacerse el muerto para que mueran sus asesinos. Así es la vida.

4) Sólo si 22 hombres culpables de un infame linchamiento son colgados gracias a las bestiales leyes de algún estado de Norteamericana, sólo entonces el hombre linchado saciará su furia con sangre y muerte, saciará su infinita rabia justa pero penará en un eterno anonimato. Muerto en vida.

5) Para consumar el más arrebatador deseo, uno renuncia a su felicidad y su futuro. El final no es así: Tracy y Sylvia Sidney firman un final semi-feliz en lo personal y agridulce en términos de justicia. Los 22 culpables de asesinato se salvan gracias al “asesinado”, que se salvó de milagro y decide salirse del círculo vicioso de los saqueos humanos y el desorbitado diente por diente.

6) Como una explosión crean el film F. Sullivan, J. Ruttenberg, B. Cormack y Fritz Lang. Un ataque furibundo con nombre y apellidos: individuos. Quién ahora mismo, siglo XXI, se atrevería a nada remotamente semejante.

7) A los recios Ken Loach de turno se les cae la baba triunfando en Cannes con académicas historias que todos hemos visto antes de verlas. Sin furia.

8) Pero nuestras jaurías humanas no se atienen a razones, instruidas para salir de fiesta, saquear tiendas en Barcelona o masacrar niños con síndrome de Down (ejemplos recientes). Todos miramos para otro lado, conservamos lo nuestro, vindicamos lo superfluo: papeles de Salamanca, el presidente del Alavés F.C., timos de la estampita, ¡que el Estado lo solucione! Nadie es responsable de nada.

9) Lang (como escribía el añorado A. Fernández-Santos en 1986) realizaba en 1936 un acto de liberación personal, aireando su estruendosa furia contra aquel fascismo. Furia debería ser un artículo de primera necesidad, un trozo de cultura cinematográfica airada, racionalista, alerta a todo fascismo.