PREMINGER Otto (1906-1986)

Bonjour Tristesse (Buenos días, tristeza) (1958: 8.5)

1) Lindo cine Doré de Madrid, inicio de julio y una sala casi llena para ver una película antigua en V.O. Los de provincias no asimilamos tanto gozo.

2) Gozo que, en ningún caso, va al famoso pozo. Bonjour Tristesse me colma y eso que tengo mis humildes reparos, derivados de mi/su ensimismamiento.

3) Desde que el film pasa del blanco y negro al color, y nos sumergimos en el verano de Jean Seberg y su papá David Niven, pensé en Rohmer.

4) Más que eso, me convencí de que Bonjour Tristesse era una película de Eric, lo cual es una majadería atendiendo a los títulos de crédito y a cualquier manual de referencia: Bonjour Tristesse es de Otto, por supuesto.

5) Acaso el Preminger menos rohmeriano esté en esos fotogramas alicaídos y tristes en blanco y negro: decadencia, felicidad pasada, paraíso perdido:

6) La indiferencia como rasgo de conducta instalado en la jovencita Seberg a partir del personaje de F. Sagan. Intentando apurar el impulso de los días eternamente jóvenes y veraniegos en la compañía de su perenne en juergas papá, ha traspasado el umbral de la inocencia y, es más, ha conocido las mieles amargas del crimen no delictivo, crimen sin castigo:

7) Qué difícil es medir los grados de influencia y empuje que tienen nuestras palabras y actos, tomándolos como diversiones, travesuras. No atisbamos el alcance inmediato e irreparable de las acciones más nimias o en apariencia menos robustas y más irrelevantes: hasta matar pueden. Otra cosa es que en el orden legal del delito, en el “móvil” y la sobrevalorada relación causa-efecto, tales acciones nos absuelvan.

8) Ese es el drama o dilema moral aquí (cuentos de Rohmer en los que encuentro trazos de Bonjour Tristesse: La coleccionista, La rodilla de Clara; también Pauline en la playa e incluso Mi noche con Maud).

9) La terminación del “carpe diem” y la conciencia del crecimiento y los adioses: tal gris clima moral lo construye Preminger con una soltura, un frescor colorista, una envidiable hermosura de clase media-alta y un equilibrio expositivo tan lustroso, que uno se rinde, aparca reparos “pijos” y consentidos y se convence de que este inviable Preminger rohmeriano es un gozada de pensada sensualidad. El gozo en el pozo, por un lado, y las imparables consecuencias de los juveniles actos ingenuos, son enseñanzas complejas y adultas que Seberg y los espectadores captamos gozosamente.

10) Bonjour Tristesse es lúdico cine moral que anuncia a Eric Rohmer. "Bonjour Eric, Au Revoir Tristesse".