BREVE COMPENDIO DE CINE QUE ME EMOCIONA

Hablemos sólo de emoción, por unas líneas. No de conmoción ni de impacto; no de admiración, fascinación, tensión, subversión, pulsión, profundidad, alegría u horror. Emoción: el cine que hace llorar o casi.

Me emocionan de principio a fin ¡Qué verde era mi valle! y Pat Garret & Billy the Kid, seguramente mis dos películas favoritas.

Me emocionan los finales irresistibles de ¡Qué bello es vivir!, Blade Runner, Cuento de verano y Eduardo Manostijeras.

Me emocionan las carreras francesas de Bande à part por el Louvre y con Jeanne Moreau en Jules et Jim, pura ilusión.

Me emocionan siete u ocho momentos especiales de Matar a un ruiseñor, CasablancaLos puentes de MadisonTrenes rigurosamente vigilados, L'Atalante o En un lugar solitario; instantes grandiosos de La gran guerra de Monicelli, El Sur de Erice, el Welles de Campanadas a medianoche y La estrada del mejor Fellini; momentos que ponen el nudo en la garganta en Surcos de Nieves Conde, El padrino, Harry e hijo, Madre e hijo de Sokurov, Cadena perpetua.

Me emocionan destellos de Rossellini, Griffith, Walsh, Renoir, Hawks, Becker, Donen, Fernán Gómez, Mann, Mankiewicz, Neville, Mizoguchi y del indio Ray; destellos de Bergman, Lang, Visconti, Huston, Wilder, Tati, Camus, Cameron, Garci, Guédiguian, Ang Lee, Varda, Kaurismäki, los hermanos Dardenne.

Me emociona el sacrificio final de Furtivos, la decisión de El verdugo, la canción de Penélope en Volver, el torear bajo la lluvia de Mi tío Jacinto.

Me emocionan Toto y Davoli caminando en Pajaricos y pajarracos, Chaplin y Keaton en Candilejas, Crosby en Going My Way, Mastroianni y Loren en Una jornada particular, Scofield en Un hombre para la eternidad, Tognazzi y Gassman en Monstruos de hoy. Me emociona Moretti bailando como Silvana Mangano en Querido diario y el Benigni paródico y marcial de La vida es bella. Y Frances McDormand en Fargo.

Me emocionan los saludos y las despedidas del mediometraje Adiós, hasta luego: el cementerio viejo, del director español Raúl Rodríguez (nada conocido).

Me emocionan también varios segundos de películas irregulares o comerciales como Beautiful Girls y Bagdad Café, Conversaciones con mi jardinero, La maldición del escorpión de Jade, Titanic o El camino a casa de Yimou. Son algunos ejemplos que se me ocurren ahora mismo. Podría haber doscientas películas en esta lista de cine popular.

No me emocionan ni Hitchcock ni Preminger ni Dreyer (lo juro) ni Cukor ni Ophüls ni Ozu ni Bresson ni Saura ni Kubrick ni Kurosawa ni Polanski ni Buñuel ni Wenders ni Kar-Wai ni Carax ni Haneke ni Béla Tarr ni Jarmusch (pero su cine sí puede llegar a perturbarme, sobrecogerme, fascinarme).

 

 

 

Luis Serrano. Enero de 2013