CON UN PAR DE RAZONES PARA LA CÍNICA PENA DE CINE

Parece que cierran algunas salas de los cines Renoir. No me sorprende. Me da pena. Pero, en primer lugar, he de entonar un mea culpa personal. He ido al cine, por distintas razones, menos de lo que debería. Así que el cierre de Alta Films sucede también por mi culpa. En mi descargo: he seguido pagando por las películas que he adquirido. En DVD: tiendas físicas y virtuales (Amazon). En “streaming” en www.filmin.es. He acudido a la Filmoteca de vez en cuando. Y al festival de cine de Gijón. Y a salas como las Renoir (o Golem), por supuesto, unas 12 veces al año. Muy pocas para un aficionado, sí.

Es así de claro: el cine, como cualquier otro producto, hay que pagarlo o se va al garete. Oferta y demanda. Pero dentro de la ley. Y con políticas culturales razonables. Y civilizadas.

Los piratas habituales utilizan con astucia sus coartadas intelectuales: el cine es caro, por ejemplo. O, como vivo en Cuenca, tengo “derecho” (¡los miles de derechos!) a descargarme el cine gratuitamente, ya que aquí no hay salas de cine (¿y teatros, y macro-librerías, y tiendas de Zara, y Burger King?). O sí hay cines pero no en versión original. O sí hay una sala de cine en versión original pero no exhibe la película del director que yo quiero. Siempre habrá excusas para no pagar.

¿Puede uno, moral y éticamente, descargarse (por decir una) Primos y luego pretender que su director y equipos técnico y artístico sigan viviendo de su trabajo? ¿Nos importa?

Lo de este país con la picaresca, la falta de autocrítica y el “simpa” es alucinante. Y lo peor, insisto, son las coartadas. Robar y reconocerlo sin medias tintas sería al menos honesto (que no honrado). En el ABC cultural Fernando R. Lafuente (6 de abril de 2013) menciona un estudio según el cual “el erario público deja de ingresar por la piratería en la música, las películas y los videojuegos" más de 440 millones de euros. Luego nos quejamos de los banqueros, políticos y empresarios. Sí, que los “malos” oficiales paguen al Estado y no roben, sin duda, ¿pero, y nosotros? También según el citado estudio, más del 40% de los internautas piratea películas. Olé nuestros eggs. 

Por otro lado, un gráfico de El País (19 de abril de 2013) es significativo: la cuota de mercado de las salas en España es, en más de un 80%, de las “majors” americanas, que imponen sus lotes. Más incluso que en el Reino Unido, lo que tiene delito (allí no doblan, reina el inglés). Más que en Alemania, mucho más que en Italia. Estamos a años luz de Finlandia, Dinamarca, Francia, cuyas distribuidoras independientes dominan el mercado. Países más civilizados y que se respetan a sí mismos y su industria, se mire como se mire. Países sin índices de piratería tan altos como el nuestro. ¿Están menos americanizados, o son más o menos cinéfilos, o están menos desarrollados que nosotros? No estoy seguro. Lo que sí sé es que tienen mayores dosis de responsabilidad individual: se sienten parte de un todo y actúan en consecuencia. Todos son "sociedad". No seamos cínicos, amigos. Mejor sería dejar de ser “un poco” españoles.

 

Luis Serrano

Abril de 2013