¿ES UN PROBLEMA DE GUION?

Se suele oír con mucha frecuencia que el problema de tanto cine actual es la ausencia de guion.

Se habla del escaso tiempo empleado por los realizadores en elaborar historias al mismo tiempo verosímiles, atractivas y "atadas y bien atadas".

Puede haber algo de cierto en ello, pero no diría yo que es el principal problema (si es que hay un problema).

Tres ejemplos de cine reciente. Cintas relativamente exitosas, además: En la casa (Ozon), Un invierno en la playa (Boone) y La mejor oferta (Tornatore).

Son películas de guion. El guion es el dios en estas tres obras. La autoría, por así llamarla, recae en sus guionistas y sus elaboradísimas historias. Las ideas de guion se suceden sin prisa pero sin pausa. 

Apenas hay, no obstante, noticia de sus directores. Las ideas que alumbran las tres películas son “previas” a las mismas: son todas ellas de escritura. De guion.

Casi nada diviso de inventiva en la puesta en escena, frescura improvisada, virtuosismo de cámara o montaje.

¿Por qué será que las tres películas me parecen sobrevaloradas y artificiosas, esforzadas pompas de jabón con escasa sustancia e impostados conflictos?

¿No será, paradójicamente, un problema de guion?

Pero no por “ausencia de”. Sino por “exceso de” guion.

 

Luis Serrano

Julio, 2013