GOYAS 2015: ¿SOBREVIVIR CON O SIN IVA?

Premios Goya 2015. Sobre el frío escenario, actores españoles cantan “Sobreviviré” con satisfecha solemnidad. El victimismo por bandera. Mal empezamos. En un año excelente en lo comercial, con cincos películas que han hecho una gran taquilla. Una de ellas, fenómeno sociológico, arrasó: 8 apellidos vascos.

Gala larguísima, eterna. El presentador, el gracioso Dani Rovira, lidiando con un guion tirando a regular. Las ocurrencias divertidas o punzantes se alternaban con retruécanos forzados, brocha gorda, juegos de palabras para iniciados. Cursilería hispana y algo de caspa obligatoria. Porque nosotros somos así. 

La insistencia sobre el IVA. Ni una palabra sobre piratería. Es normal. Parecía que la familia del cine español estaba también en campaña electoral. No vayamos a molestar a nuestros votantes o consumidores, la Gente, con la dichosa piratería. Si quieren ver El niño o Magical Girl y no les apetece pagar, están en su derecho, los pobres. Eso sí, pongamos a caldo a la Casta, encarnada en el malvado Wert y su nefasto IVA. Y será nefasto, quién lo duda. ¿Pero hace más daño al cine español ese 21% o que enjambres de internautas se descarguen gratuitamente TorrenteMortadelo y Filemón o 10.000 kilómetros?

Grande fue el discurso de Banderas. Grande por sentido, veraz, útil, entusiasta, sin IVA ni quejas ni horteradas. Sensato pero a la defensiva el discurso de Macho. No enganchó.  

El gran Almodóvar en plan Diva, como aquel Umbral que fue a la tele a hablar de su libro. ¿Volverá el manchego, tras las muy flojas La piel que habito y Los amantes pasajeros, a ser el que fue?

Dos películas de los Goya, solamente, he visto este año. Pero qué bien elegidas. La extraordinaria La isla mínima: qué bien que ganarais, Alberto Rodríguez y compañía. Y la argentina, seudo-española como mucho, Relatos salvajes, ingenioso y brillante artefacto. ¿No mereció la obra de Szifrón algún premio más?

Al espectador que paga hay que convencerle con calidad, variedad, vitalidad, esfuerzo, alegre comercialidad (las cosas son así). Al espectador que no paga no se le convence, se le educa. Como mínimo.

(Febrero, 2015)