EL CINE REAL

En mi escuela de idiomas hemos programado un mini-ciclo de cine en alemán, francés e inglés. Esta semana hemos visto en mi aula Matar a un ruiseñor

 

DÍA 1

Vinieron ese lunes 18 alumnos a clase. En general, gente joven, incluyendo cuatro menores de edad. Nadie de más de cincuenta años.

Ninguno había visto antes Matar a un ruiseñor, aunque a uno le "sonaba". Un adolescente se indignó al principio: "¿Pero es en blanco y negro?". Un muchacho dijo al final, yo le oí: "Vaya tostón". Y otro chico de unos 20 años encendía cada diez minutos el móvil para comprobar (deduzco) se tenía algún mensaje. 

Después de la película, les pregunté a todos si les había gustado: cuatro o cinco asintieron y alguno señaló que no estaba mal. Sin entusiasmos, me parece a mí. Me arriesgaría a decir que gustó más a las alumnas que a los alumnos. 

Habrá que seguir intentándolo. 

¿Y una asignatura sobre cine en el Bachillerato?

Es una modesta sugerencia.

Posdata para Educación Primaria. Teóricos o críticos como A. Bergala han escrito cosas como que a un niño le es más provechoso (intelectual, vital y moralmente) un solo plano de una película del iraní Kiarostami que cien películas americanas de acción. Algo así: he citado de memoria, me disculpo, pero la idea era esa.

Todo eso es muy bonito (aparte de discutible), pero ¿y el mundo real? ¿Qué hacemos?

 

DÍA 2

En la siguiente clase, les vuelvo a preguntar: ¿Os gustó la película? Sólo tengo a diez alumnos ese día. Son bastante jóvenes, tres menores de edad y tres o cuatro universitarios. Sólo una alumna de más de treinta.

"No". Así de claro. Casi voy preguntando uno a uno. Me dicen que no, que no les gustó, que para nada. Sonríen porque les parece una respuesta obvia a una pregunta absurda. Aburrida, larga, poco atractiva. Eso me dicen. Uno añade que sólo le interesó el lado de los niños, pero no la trama del hombre negro acusado injustamente. La estudiante de treinta años sí me dice que le pareció interesante. Quizá porque le di pena. 

También sale el tema del cine español. No les gusta. Bueno, una dice que Ocho apellidos vascos es graciosa. Menciono La isla mínima. Un alumno la ha visto y señala que no está mal pero que prefiere Ocho apellidos vascos, más divertida. 

Luego hablamos de cómo y dónde ven ellos películas. Casi nadie va al cine. Ven películas en el ordenador más que en televisión. Me preguntan si conozco alguna página para ver películas en versión original en inglés, con subtítulos en el mismo idioma. Les digo una. Aclaro que las películas cuestan dos o tres euros. Se ríen, directamente. ¿Pagar por ver películas? Se cachondean. Menos la alumna de treinta años, que dice que dos o tres euros no es tan caro, no.

Posdata Disney. La película más mencionada en la actividad que hicimos en clase fue Frozen

 

No hay por qué quedarse helados, no. De la realidad se parte, con la realidad uno trabaja. No se transforma a golpes de martillo, desprecio, soflamas o ironía. Se transforma (si es que hay que transformarla) sólo a partir de lo real. Lo existente: tanto lo de fuera como lo de dentro de la pantalla. Y desde el cariño, el respecto, los argumentos y la determinación. 

 

(Marzo, 2015)