ENTREVISTAS A CRÍTICOS: ROBERTO AMABA

ENTREVISTAS A CRÍTICOS DE CINE

 

HOY CONVERSAMOS CON: Roberto Amaba.

MEDIO EN EL QUE ESCRIBE: Al margen de las obligaciones académicas, donde me lo piden. Siempre y cuando sean buena gente, domine el tema propuesto y esté convencido de que puedo entregarles algo digno. Y en mi blog, que para eso lo tengo.

QUIÉN ERES: Un tímido arrogante. ¿Quién no soy?, un crítico de cine.

POR QUÉ ESCRIBES: Para superar un trauma –o quizá varios- y como parte de un proceso para acabar con la timidez.

 

1-¿Cómo ves el panorama de la crítica cinematográfica en España?

Con los mismos problemas que el propio tiempo y país. También con alguno más de su cosecha. Voy a citar solo cinco o seis, pero de los que se derivan muchos más. No hago distingos entre papel y digital.

El amiguismo, las gavillas y la envidia. Esto pasa también en la literatura académica de las Humanidades: nadie lee a nadie que no sea de su círculo y a veces ni eso; la gente se enlaza o se cita sin leerse. Es un hecho irrefutable. El enchufismo, la endogamia y el comportamiento grupal genera servidumbres y favores aplazados. Es habitual rodearse de mediocres y premiarlos. Nadie te va a defender con tanta ferocidad como un mediocre al que has recompensado.

El desconocimiento vergonzoso de la historia del cine y de las imágenes. Ya no te digo de la historia del arte y de la estética. Estilo y vocabulario paupérrimos. Aunque escribas, es muy probable que no sepas hacerlo.

El sensacionalismo y la propaganda. No hace falta que lo explique. Tanto mi antiguo blog como el actual lo leyeron y lo leen diez o quince personas contadas. ¡Sé que lo leen! Diez, quince, ¿para qué más?

La pura y simple incapacidad. Te puede gustar mucho el cine y estar lleno de buenas intenciones, pero quizá no tienes ni la formación, ni el entrenamiento, ni el talento para comunicarlo.

La ausencia de jerarquías, que no es lo mismo que una crítica del exceso –no me preocupa ni me molesta que sobren publicaciones por todos lados- o que la denuncia del relativismo.

En cuanto a casos particulares, y pidiendo perdón por la bufonada, se podría realizar una taxonomía. He de reconocer que yo tuve o tengo algo de tres o cuatro de estos tipos.

Ignorantes orgullosos. Estos son aterradores, ¿cómo puedes vanagloriarte de no saber y hasta de no querer saber? Al margen de ir contra la propia naturaleza biológica y etimológica del sapiens, hay algo generacional. Los que proceden de padres que tuvieron problemas para estudiar y cuyo deseo, preocupación y esfuerzo estuvieron orientados a tener hijos que lo hicieran, crecieron con ese estímulo. En la mayoría de los casos un estímulo sano.

Magacineros y dominicales. Letra blanda, afectada y pseudomoderna propia de débiles mentales. Heces de pavo características de periodistas culturales pagados de sí mismos, de aprendices de brujo y de hombres de ciencias o de letras que no tienen ni zorra de cine.

Impostores. Los que solo buscan ocultar todo lo que no saben. La manera de hacerlo es por todos conocida. Cuando fuiste uno de ellos los reconoces antes del primer punto y seguido. El problema es que igual tardas todo el texto en encontrar uno.

Pancistas. Que yo ya tengo mi columna o mi colaboración. Que soy alguien, no me molestéis, plebeyos. Suele ser gente incapaz de tener una mínima cortesía en el trato digital: contestar una pregunta, un correo. Si bien no es exclusivo del pancista. Es práctica habitual de todo maleducado.

Abortos de enfant terrible. El cine ha empezado con Xavier Dolan. No me seas Rimbaud, es una cuestión que no admite matices: no has tenido tiempo material ni para limpiarte la mierda detrás de las orejas. O de verdad eres un genio, o estás haciendo el ridículo y cualquier cosa que escribas será pus seco, acné tardoadolescente.

Sabios prematuros. Lo han leído y visto todo. Con cuántos años, ¿con veinte, con treinta y tantos? Permitidme que lo dude. Escriben con idéntica frivolidad sobre Griffith o Stiller, sobre Shimizu o Naruse, sobre Sharits o Gehr, sobre cine negro y sobre Tarkovski, sobre Spielberg y Amenábar, etc.

De oficio descubridor. Descubrir el Mediterráneo es tentador. Igual que fabricar ídolos y reputaciones.

Golum. La apropiación de cierto tipo de cine, de cierto director o de cierta película. Parece mentira, pero hay gente que se enfada si escribes o hablas sobre X porque lo consideran suyo.

Attention whore! Masculinos y femeninos. Hombres y mujeres orquesta que no dejan de aporrear la cazuela para que el mundo sepa que están ahí. Que lo importante no es la película, sino lo que ellos escriban. Malos publicistas de sí mismos.

Marhuendas. Vayas al sitio que vayas te los encuentras. Carecen de pudor y de medida. Acuden siempre con el mismo hueso de jamón que han cocido como doscientas veces en doscientos calderos diferentes. Los hay que, aun siendo interesantes y aunque ellos no se den cuenta, terminan aburriendo. Igual de importante es saber escribir que saber no escribir. En mi caso esto último fue un aprendizaje decisivo.

Los de: “ahora el mejor cine se hace en la televisión”. Como si hubieran sabido alguna vez qué es el cine.

Porno amateur. No tengo nada contra el escritor amateur. Todo lo contrario, porque suele ser más sano y desprejuiciado que ciertos profesionales. Siempre que no caigan en el vicio de esa pornografía casera donde los gañanes de turno intentan follar como actores. La mayoría de los y de las profesionales de los medios nacionales grandes y medianos directamente dan vergüenza ajena.

Y, por supuesto, también hay gente maravillosa que te proporciona conocimiento y placer literario. Por desgracia, te costará encontrarlos.

 

2-¿De qué crítico te gusta (o gustaba) siempre conocer su opinión?

De ninguno. Si esperas la opinión de alguien es posible que estés acomodando tu pensamiento al suyo. Pero, no nos engañemos, esto siempre ha funcionado así. La crítica de cine es un sucedáneo de la relación entre sacerdote y feligrés, entre gurú y prosélito. El ego y la doctrina del que da y la satisfacción perezosa del que recibe. El falso placer gregario es una relación bastante natural, por eso funciona.

Supongo que he leído a los mismos célebres críticos que cualquier aficionado, pero mi formación y mi interés siempre ha ido por caminos muy distintos: la historia, la teoría y la práctica del arte y de la estética, la filosofía, la teoría literaria, la neurobiología, la antropología, la psicología, las ciencias naturales en general, etc. La literatura cinematográfica específica es con la que menos cine he aprendido y la que más me ha aburrido. Lo que me sorprende es que todavía haya gente joven que presuma de transgresora acudiendo a conceptos y escritores obsoletos, como si estuvieran en los años sesenta. Mi única ventaja es que lo leo todo y, una vez leído, elimino para siempre a los que no me aportan nada. Así puedo incorporar nuevas lecturas y seguir adelante. Donde he encontrado más sabiduría, generosidad y educación ha sido en un puñado de blogs. A veces me da pena ver a gente a la que aprecio escribiendo en sitios nauseabundos que no tocaría ni con un traje hazmat.

Dicho esto voy a romper una lanza por Garci. Le debo muchos buenos momentos a su programa. Hoy todavía puedes escuchar a los graciosillos de turno haciendo chanzas de Garci y de sus cosas, cuando tendrían que nacer siete veces para aportar una mínima parte de lo que él aportó con su programa. Y mi enfoque del cine no tiene nada que ver con el suyo, es radicalmente opuesto. Además, y aunque a muchos les escueza, Garci es mejor cineasta que la gran mayoría de los directores españoles en activo. Por cierto, tengo todos los Nickelodeon que editó.

En conclusión. Solo puedo empezar a confiar en la opinión de alguien que haya visto, al menos, unas mil películas mudas. Y estoy siendo muy generoso. Por inteligente que sea, cualquiera que se dedique al cine y alrededores y desprecie –o ignore- el cine mudo, está haciendo mal su trabajo. Recuerdo que lo primero que hice cuando tuve ADSL en casa, fue descargarme todas las películas de la Edison desde la web de la Biblioteca del Congreso. Eran varios cientos y con aquellas conexiones de principios de siglo, imagínate. Las descargué y las vi. Soy hawksiano en el sentido de que solo respeto a la gente que hace bien su trabajo, sea cual sea: construir pirámides o frases.

 

3-¿Cómo y cuándo decidiste escribir sobre cine?

No fue una decisión, fue un proceso relacionado con un par de respuestas anteriores. Con el tiempo y los estudios, el cine terminó siendo una especie de excrecencia, un bubón al que no quedaba más remedio que prestar atención.

 

4-¿Con qué frecuencia vas al cine? ¿En qué otros formatos ves películas?

Depende de la época. En las “buenas”, intentaba una vez por semana. Tampoco podía permitirme más, del cine nos empezó a echar el precio hace décadas. Pero soy de provincias y aquí, salvo excepción, solo se estrena lo normal. Cuando funcionaba la Filmoteca de la ciudad pues iba, aunque eran proyecciones escasas y en copias lamentables.

Si la pregunta, además de las cuestiones del rito y del espacio, tiene connotaciones cuantitativas, diré que durante mucho tiempo (desde principios de siglo) y con lógicos altibajos, he visto entre 700 y 1000 películas por año. Más toda la educación sentimental –inconsciente, desordenada, acrítica- anterior.

Desde el VHS he recorrido y devorado todos los formatos domésticos. Menos el streaming, que lo veo, en sus circunstancias actuales, como una regresión incomprensible. Seré muy sibarita, pero no me pasé los primeros cinco o seis años de siglo XXI aprendiendo a elaborar scripts, a elegir matrices y filtros, a eliminar los fotogramas duplicados de los telecines silentes y a capturar y codificar películas, para que ahora intenten venderme como alta definición los tirones en la imagen y unos píxeles como camiones. Me encanta e investigo el ruido digital en tanto expresión estética, pero no lo tolero como deficiencia en un producto.

 

5-¿Cuál es el cine que más te ilusiona en la actualidad?

Solo puedo responder con una tautología: ¿Cuál es el cine que más me ilusiona?, el cine que consigue ilusionarme. Sea el que sea y de donde sea. Un vídeo de algún autor desconocido en Vimeo o un blockbuster. Entiendo el a priori propuesto, el esperar algo por encima del resto, pero no soy un perro de Pavlov. Además, mi ritmo frente a los estrenos se mide en años de espera. Cuando llego se ha hecho el silencio y es más fácil escuchar. El tiempo que la gente perdía haciendo colas en los festivales (otra cosa que nunca he comprendido, salvo para una retrospectiva) yo lo dedicaba a ver las filmografías de directores “menores” del Hollywood clásico. Como diría Cañita Brava, entre las cosas más borchenosas que he leído nunca, hay una buena selección de “crónicas de festival”.

 

6-¿Qué directores estarían hoy día sobrevalorados?

Corre a Twitter o a Facebook, abre una conversación al azar y si están hablando de un cineasta vivo en activo, tienes el 75% de probabilidades de que el cineasta en cuestión esté sobrevalorado. La lista es interminable. Cuando suena este peligroso término siempre me acuerdo de Mourinho: “Habláis de Pedro León como si hablarais de Zidane o de Maradona”. Que cada uno rellene el hueco como quiera: “Habláis de ________ como si hablarais de Ford o de Murnau”.

¿A nadie le sorprende la absoluta unanimidad –la inmunidad, ¡la impunidad!- crítica en torno a ciertos cineastas como Sang-soo?

 

7-¿Es el director tu criterio principal a la hora de decidir qué película ves?

No. Quizá antes y solo con cineastas “clásicos”. Este es uno de los ridículos dejes cahieristas que estaban implícitos en otra respuesta.

 

8-¿Cuáles son tus 5 películas favoritas en lo que va de siglo XXI (2000-2015)?

El siglo XXI me parece ubérrimo en términos audiovisuales. De ahí que se haga más doloroso el sistema del embudo, el dogma, el recetario y los mil sitios hablando de lo mismo. Muchos de los cuales, además, no tienen ninguna obligación o deuda con nadie, como sí sucede con los medios de comunicación estándar.

Sin orden:

The saddest music in the world (Guy Maddin)

Master and Commander (Peter Weir)

Al primo soffio di vento (Franco Piavoli)

Poeti veradardze (Harutyun Khachatryan)

Mr. and Mrs. Iyer (Aparna Sen)

 

9-¿Podrías ofrecer una lista de tus 10 películas de siempre?

Orden cronológico:

Fantomas (Louis Feuillade, 1913)

Amanecer (F. W. Murnau, 1927)

Una partida de campo (Jean Renoir, 1936)

Ángel (Ernst Lubitsch, 1937)

La infancia de Gorki (Mark Donskoi, 1938)

El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962)

El sabor del sake (Ozu Yasujiro, 1962)

El desprecio (Jean-Luc Godard, 1963)

2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968)

Voci nel tempo (Franco Piavoli, 1996)

 

10-¿Cómo ves la crisis del cine, el tema del IVA y la piratería?

Escribí un texto al respecto, pero se borró con el blog viejo y no lo guardo. Si lo recupero o se republica te aviso. Me incomoda contestar esta pregunta porque terminaría enfadado y con el resto del día torcido. Solo voy a decir que hay la tira de plañideras y de victimismo en el negocio, la tira de ladrones revanchistas en los gobiernos y la tira de piratas en internet. Yo el primero, he pirateado más que el cabrón de Drake. Entre otros motivos porque, igual que con el acto de ir al cine, no podía permitirme todo lo que mi curiosidad audiovisual y literaria demandaba. Y lo que podía permitirme, lo compartía. Por ahí circulan películas que siguen sin estar editadas y que solo se pueden ver gracias a mi dudosa y corsaria autoría.

 

¡Muchas gracias!

(Octubre, 2016)