ENTREVISTAS A CRÍTICOS: VÍCTOR M. RIVERO (EL CRÍTICO ABÚLICO)

ENTREVISTAS A CRÍTICOS DE CINE

HOY CONVERSAMOS CON: El Crítico Abúlico, a quien algunos saludan por la calle como Víctor M. Rivero.

MEDIO EN EL QUE ESCRIBE: Fundamentalmente en mi blog, El Crítico Abúlico, aunque también colaboro en Cine Archivo y Bandeja de plata. Básicamente por amistad, porque las ocupaciones diarias me han restado la oportunidad de participar en algunas otras plataformas en las que escribía antes.

QUIÉN ERES: Un tipo que siente curiosidad por muchas cosas, entre ellas el cine. POR QUÉ ESCRIBES: Me ayuda a ejercitar el espíritu crítico, a mejorar mi capacidad expresiva e incluso analítica, y, sobre todo, a disfrutar cada vez más del cine. 

 

1-¿Cómo ves el panorama de la crítica cinematográfica en España?

No me gusta ser apocalíptico y considero que, más allá del debate teórico acerca de su naturaleza y su función pública, la crítica de cine está por concretar un periodo de reconversión muy interesante, que es el que ha provocado el impacto comunicativo de internet y la democratización del mundillo, que ahora es más plural, más accesible, más abierto al debate y puede que, por todo ello, no tan elitista. Otra cosa es la calidad media que tenga esta crítica cinematográfica contemporánea. Creo que ocurre un poco como con la irrupción de la fotografía digital: cualquiera puede tirar fotos sin remordimiento y el panorama está inundado de ejemplos de todo pelaje. Entre toda esta marabunta cuesta más identificar una presunta 'calidad', pero también ofrece perspectivas caleidoscópicas estimulantes y variopintas; perspectivas y aproximaciones que de otro modo hubieran quedado sin descubrir. No obstante, me da la sensación de que, en demasiadas ocasiones, la autodenominada nueva crítica se limita a llevar algunos vicios de la vieja crítica al terreno de la viralidad, como por ejemplo confundiendo la personalidad propia con la voluntad de epatar y el 'clickbait'. Me sorprende el dogmatismo, la pedantería, las nuevas formas de esnobismo, el sectarismo, la ausencia de autocuestionamiento, la prepotencia y la falta de flexibilidad. Lo mejor, de nuevo, es la capacidad para aprender que habilita.

 

2-¿De qué crítico te gusta (o gustaba) siempre conocer su opinión?

Por lo general he tenido en mucha estima a aquellos críticos que, a través de sus textos o de sus opiniones, han contribuido a ensancharme la mirada como espectador, a revelarme matices que requieren más atención de la que de por sí presto a la pantalla o que, mediante argumentos fundados, descolocan las certezas que creo tener acerca del cine. Por poner nombres, si acudimos a críticos que use como recomendadores, estimo mucho la ecuanimidad de Javier Ocaña y su personalidad ajena a esas imposturas o estridencias a las que tienta tanto la evaluación artística. Luego, entre los críticos emergentes, me atrae la mirada de gente como Adrián Sánchez 'Esbilla', de gran clarividencia, ajena al elitismo intelectual o cultural, cuidadosamente atenta a las confluencias culturales y muy apegada a los movimientos históricos y sociales que rodean a la producción de cine. Supongo a que, en este caso, se debe a que compartimos formación de historiadores. Y hay críticos a los que admiro por su erudición cinematográfica, como Carlos Heredero, por su agudeza para ver cine por encima de la típica segunda lectura a la que solo podemos acceder los listillos recién iniciados, como Sergio Sánchez, o por su pasión irreductible, como Hildy Johnson. Son escritores a los que me entusiasma leer independientemente de que coincidamos en nuestras apreciaciones o nuestros intereses.

 

3-¿Cómo y cuándo decidiste escribir sobre cine?

El blog nace en 2008 como trabajo universitario obligatorio. Sobrevive porque me gusta el universo de descubrimientos y contactos que me ha abierto. A veces me había planteado lanzarme a escribir comentarios en plataformas como FilmAffinity, pero nunca llegó a cuajar. En realidad las primeras opciones que barajé para el tema del blog ni siquiera estaban relacionadas con el cine, pero me pareció que era un asunto sobre el que me iba a sentir cómodo escribiendo, por más la profesora lo encontrase poco comprometido... como efectivamente sucedió, nota mediocre incluida.

 

4-¿Con qué frecuencia vas al cine? ¿En qué otros formatos ves películas?

Procuro ir al menos una vez a la semana, pero los horarios laborales que manejo no son especialmente conciliadores en este sentido. También estoy suscrito a plataformas online y, en fin, recurro a 'videoclubes' alternativos si no queda otro remedio.

 

5-¿Cuál es el cine que más te ilusiona en la actualidad? 

Apenas tengo preferencias en este sentido. Cuento con un extraordinario grupo de personas que me va advirtiendo de lo bueno por venir y suelo hacerles caso, para enriquecimiento mío. No obstante, también me salto las recomendaciones para hacer apuestas personales, pero sin criterios demasiado significativos.

 

6-¿Qué directores estarían hoy día sobrevalorados?

No me atrevo a tachar a nadie o a nada de sobrevalorado. No soy quien, ni tengo el conocimiento suficiente y creo que es un término excesivamente categórico y también demasiado sujeto a la moda del momento. Por mojarme en el tema, sí entiendo que, más que unos directores, puede haber un estilo de cine un tanto inflado porque, al igual que el cine ultracomercial, maneja una serie de cebos destinados a satisfacer o a cautivar a la 'alta crítica' de corte cahierista. Suelo asociarlo con un cine ensimismado, deliberadamente críptico, aparentemente teorizante, frío hacia los personajes y hacia el público, estrictamente exigente en lo narrativo y entregado a una opresiva falta de humor como sinónimo de trascendencia. Me tienta citar a Michael Haneke porque me resulta una figura autoral tremendamente antipática, ya que considero que me trata como a un ser infantiloide, si no estúpido, atraído por cosas frívolas (Funny Games) y que, por lo tanto, no merece concesiones como una empatía básica hacia los personajes que alivie la asfixiante atmósfera psicológica del relato (La pianista) o un desenlace tradicional o conclusivo (Caché). Y lo citaría precisamente para, en paralelo, exponer una paradoja esencial: reconozco talento en su obra y, más todavía, su último filme, Amor, es una de las películas que más me ha impactado en los últimos años. Así las cosas, prefiero decir que hay autores hacia los que tengo más afinidad o a los que suelo entender mejor.

 

7-¿Es el director tu criterio principal a la hora de decidir qué película ves? No es el único, pero sí es importante para elegir qué ver (o qué no ver).

 

8-¿Cuáles son tus 5 películas favoritas en lo que va de siglo XXI (2000-2015)?

Me cuesta horrores preparar una lista de un solo año, o sea que hacerlo de lo que va de siglo me parece una tarea imposible y probablemente estéril. Sin orden ni concierto (y con criterio arbitrario e incompleto) me gustan mucho…

Deseando amar (Wong Kar-Wai)

El árbol de la vida  (Terrence Malick)

Amor (Michael Haneke)

La última noche (Spike Lee)

Oldboy (Chan-wook Park)

Her (Spike Jonze)

No es país para viejos (hermanos Coen)

Oslo, 31 de agosto (Joachim Trier)

Moneyball (Bennett Miller)

Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón)

Memories of Murder (Joon-ho Bong)

…entre otras tantísimas. Me falta tanto por ver... Con todo, ahí dejo una 'boutade': todas ellas palidecen al lado de The Wire, la obra magna de este y otros siglos.

 

9-¿Podrías ofrecer una lista de tus 10 películas de siempre?

Solo tengo un podio claro, que es el que compone mi película favorita (El hombre que pudo reinar, J. Huston), aquella que más se aproximaría a mi visión como mejor película de la Historia (El hombre que mató a Liberty Valance, J. Ford) y la película que supuso un punto de inflexión vital en mi manera de ver y entender el cine (Taxi Driver, M. Scorsese).

 

10-¿Cómo ves la crisis del cine, el tema del IVA y la piratería?

A grosso modo creo que es consecuencia de un sistema que arrincona y desprecia la cultura, el arte y, en general, cualquier valor inmaterial. Dentro de las enormes complejidades de la situación, no deja de resumirse todo por la vía de la educación. Desde la infancia se margina el desarrollo del sentido crítico y la exploración de cuestiones abstractas como los ideales, la moral, la belleza, la trascendencia del arte,.... Luego, en un plano más concreto, entra ya en juego la obsolescencia de los mecanismos de distribución y exhibición, que han quedado caducos y de momento parece que prima la pataleta y la culpabilización del espectador sobre el ensayo de soluciones de futuro. Cualquier cambio es traumático y dificultoso, pero necesario, y por ello me extraña la cabezonería que parece predominar en esta industria. De hecho, me sorprende sobremanera que la mayoría de multicines y salas suelen apostar por un tipo de cine dirigido a esa masa de espectadores que no tiene especial sensibilidad hacia lo que ve y que, por tanto, prefiere verlo pirateado en casa, gratis y cuando le da la gana. Y, en cambio, se desdeña a un número importante de cinéfilos que priorizan la calidad de la exhibición, a los que no les importa pagar la entrada y que además son muy fieles en la asistencia. En resumen, los modos de consumo han cambiado para siempre, por ello la industria la que debe adaptarse. Supongo que el porvenir pasa por una flexibilidad que se ajuste a la comodidad del público, sobre todo en lo que respecta a ese 'gran público' que, a no ser que se haya visto atraído por una ciclópea campaña de publicidad, se conforma con acceder a copias de una calidad atroz para consumir en modo usar y tirar. El estreno paralelo en salas y vídeo bajo demanda en plataformas televisivas puede ser una solución, como experimentaba Paco León. De todas maneras, hay un escollo importante: una vez que se considera legitimado ver gratuitamente películas piratas es complicado crear una conciencia cívica que transmita esa necesidad de abonar al menos un poco de dinero por ver esa misma película que está al alcance de un simple click. De nuevo, el trabajo debería partir de una educación básica y de la adquisición de ese imprescindible sentido crítico.  

 

¡Muchas gracias!

(Diciembre, 2016)