417 PALABRAS PARA V.F. PERKINS

417 PALABRAS PARA V.F. PERKINS

 

Es admirable, y seguramente anticuado, que V.F. Perkins, como anuncia el título de su libro, se centre en el cine en sí: cómo una película se construye como película. Y cuáles son los criterios que un crítico sólido y creíble puede utilizar para juzgar el cine que ha visto.  

Perkins no usa una jerga técnica ni indescifrable y es inmune a los encantos solemnes de la crítica francesa y afrancesada. Más aún, es alérgico a la retórica hermética y oscura de los semióticos franceses surgidos como setas en los sesenta y setenta, que tanta influencia han ejercido en los Film Studies y sobre la crítica española hasta el día de hoy. Como una losa.

 

Por eso, también, Film as Film, publicado en 1972, es refrescante en 2017.

 

Nos recuerda Perkins que el montaje es un medio, no un fin, y que todos los elementos de una película han de estar interrelacionados e integrados en el “todo”. Lo importante es el proceso de síntesis. Así, será grande el director que consiga una película coherente y equilibrada en la fusión y combinación de componentes. Será grande aquel que, sin quebrar el argumento y la narración de la película, obligue al espectador a mirar con atención, pero sin sacarse conejos simbólicos de la chistera.

Nos reprende Perkins por buscar en los filmes con etiqueta intelectual, de manera permisiva, aquello muchas veces ya conquistado con más cuidado y sutileza en un cine más popular.

 

La próxima vez que vea El acorazado Potemkin o Psicosis, ya nada será igual. Perkins argumenta por qué los leones del film de Eisenstein no vienen a cuento y por qué Hitchcock demuestra en la famosísima escena de la ducha que es un maestro del cine. Gracias a Perkins, también, mi próximo Nicholas Ray será otra cosa, y mi siguiente Preminger un acontecimiento. En cambio, sospecharé de Antonioni.

 

Y termino esta breve reseña con un par de citas esenciales que deberíamos todos tatuarnos en nuestros ordenadores portátiles (mi traducción al español):

 

1-“El significado real, eso es, efectivo, de una película está contenido en la experiencia total que nos proporciona, no en su declaración de intenciones”. (Pág. 149)

 

2-“Los conceptos morales, políticos, filosóficos y otros pueden expresarse mediante palabras con una claridad y una precisión inalcanzables para otros medios. El significado que reclama para sí una película recae en la materialización de tensiones, complejidades y ambigüedades. Una película tiene una tendencia intrínseca a favorecer la comunicación de una visión y una experiencia, más que de un programa”. (Pág. 155)

 

(Enero, 2017)