BRUCE COGIÓ SU TRUMBO

BRUCE COGIÓ SU TRUMBO

 

Dalton Trumbo fue el guionista más famoso de Hollywood y, sobre todo, uno de los hombres que formaron parte de la vergonzante Lista Negra. Uno de los 10 de Hollywood que fueron juzgados y que pasaron un tiempo en prisión. Su crimen: ser comunista y no avergonzarse de ello.

Dalton Trumbo es un libro de Bruce Cook que se publicó en 1977 y que hace poco, coincidiendo con la película protagonizada por Bryan Cranston, se ha traducido al español (traducción, todo hay que decirlo, poco trabajada y bien nutrida de “calcos” literales).

 

Trumbo fue un tipo especial, aguerrido y muy trabajador. No paraba un segundo. Le encantaba el dinero y comprarse cosas caras que proclamaran a gritos que allí había un tipo rico: un triunfador. Se desvivía por su familia. Era un americano ejemplar, en tantos sentidos. Y comunista, como no pocas personas en el mundo artístico en los EEUU de los años treinta y cuarenta. Trumbo fue un superviviente ambicioso, alguien que fue panadero antes que guionista y que conoció la calle antes que los escenarios.

 

Bruce Cook entrevistó a gente que estuvo cerca de Trumbo en distintos momentos de su vida. El retrato que emerge es mucho más positivo que negativo pero nos dibuja una personalidad intensa, complicada, no apta para todos los públicos. Un hombre que no rehuía el cuerpo a cuerpo. “Si discrepas abiertamente de Dalton, te respetará más que si te inclinas ante él”, dice el pintor Charles White en el libro.

 

El 13 de marzo de 1970 el Sindicato de Guionistas le concedió un galardón a Trumbo. El guionista, en su discurso de aceptación, recordando la época tenebrosa de la Caza de Brujas, dijo algo muy polémico: que “todos” habían sido víctimas, esencialmente. Algunos de sus viejos camaradas comunistas no daban crédito. ¡Traición! ¿Cómo que todos víctimas?, se preguntaba, decepcionado y enfurecido, Albert Maltz, otro guionista aficionado al comunismo.

Esa actitud generosa y conciliadora de Trumbo, presentando a todos los implicados en la Caza de Brujas como víctimas (en la medida en que mientras que unos fueron a la cárcel, otros seguramente sufrieron en silencio con su conciencia) es muy propia del personaje. Define a un tipo ecuánime y, como dicen los americanos, “honesto” (honrado o íntegro, diríamos nosotros). Y también a alguien dispuesto a ir a la contra, rompiendo expectativas y, si era menester, amistades.

 

El Dalton Trumbo de Bruce Cook es un volumen entretenido y con ese toque tan americano de indagar en la relación del protagonista con su padre con el fin de trazar influencias que ayuden a esbozar un perfil veraz. El padre de Trumbo, decimos: un hombre “fracasado” a nivel laboral según los cánones más estrictos del American Way of Life. El hijo luchó como un poseso para salir de esa dinámica perdedora y lo logró. Y pensamos que ni siquiera le hizo falta leer a Ayn Rand.

 

Algo que a mí, qué le voy a hacer, me sigue extrañando a estas alturas de la película y, si me permiten, de la Historia es la pátina de “neutralidad”, en el mejor de los casos, que aún obtiene el comunismo como ideología. Creo recordar que en el libro no hay ni una sola observación acerca de lo que ha sido esa ideología totalitaria. Ningún protagonista se permite una mínima mención negativa hacia el sistema político que alumbró a tipos tan simpáticos como Lenin, Stalin, Castro o Mao.

Su prestigio alcanza el siglo XXI, ¡y cómo lo alcanza! Así estamos. 

 

Pero yo digo que, hoy, con lo que ha llovido y lloverá, Trumbo no sería comunista.

 

(Marzo, 2017)